Confianza

Las personas pesimistas siempre piensan en lo que puede pasar de negativo.

Las personas optimistas siempre piensan en lo que puede pasar de positivo. 

Son dos formas diferentes de cuidarse. 

Las personas pesimistas solo confían en que, si están permanentemente a la defensiva, permanentemente con la guardia alta, sin relajarse, sin entregarse al disfrute de las cosas logradas “por si se llegan a perder”, estarán a salvo.

Las personas optimistas confían en que el “universo conspira a favor” de ellos y que la vida les traerá oportunidades y herramientas que los ayudaran a estar a salvo, siempre.

Los pesimistas piensan que los optimistas son ingenuos e irresponsables.

Los optimistas piensan que los pesimistas son negativos y controladores.

En realidad, solo se trata de dos formas de vivir: los pesimistas tratando de escaparse de la muerte que siempre acecha, los optimistas apostando a que la vida es para siempre.  

Mientras la vida existe, lo que nos sostiene es la confianza. La confianza en nosotros mismos, la confianza en el entorno “confiable”-valga la redundancia-que supimos encontrar y crear. La confianza en que la vida misma nos trae las herramientas para crear más vida, y hacerla florecer y fructificar y continuar más allá de nuestro propio tiempo.

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